No es derrotado el que cae, sino el que no se levanta

Han sido unas semanas agitadas en el sector tecnológico. Ya desde hace años eran así. Por estas fechas Barcelona vestía sus mejores galas para acoger un acontecimiento mundial que iba creciendo en dimensión e influencia. Sin duda el Mobile World Congress era la máxima expresión de ese proceso de Transformación Digital que está viviendo nuestra sociedad en la última década.


La tecnología móvil es la punta de lanza y su auge y crecimiento ha venido a romper el paradigma anterior de la tecnología, vinculada a grandes y pesados dispositivos que la fijaban en un punto y centralizaban su implementación y desarrollo. Cada año el Mobile albergaba una sorpresa, y este no ha sido menos. Desgraciadamente no han sido buenas noticias en esta ocasión y, al parecer, la aparición de un virus ha provocado que la feria se suspenda por un creciente temor a los contagios.

No es objetivo de este artículo entrar en las causas de la suspensión. Dejando aparte la posible credibilidad de este argumento o la existencia de otros creo que también se puede sacar algo positivo de la situación.

Las dos caras del Mobile

Creo que es correcto afirmar que la celebración cada año del Mobile World Congress generaba una serie de actividades colaterales seguramente con una importancia acumulada parecida a la del evento central en sí, aunque esto no era percibido como tal en muchas ocasiones. La grandeza y volumen del Mobile lo engullía todo.

Ha tenido que suceder o aparecer un importante obstáculo para que esto pudiera aflorar. Pero aún más importante creo que es la consecuencia de todo esto. Junto con el MWC se han suspendido multitud de actividades paralelas o satélites que aprovechaban de la concentración de una masa crítica suficiente de inversores, público y recursos afínes a la tecnología o pertenencientes al sector para desarrollarse.

El escenario es tenebroso y dantesco, pero ante catástrofe de tal magnitud no había muchas opciones: recogerse y llorar esperando un nuevo MWC en el 2021, o… hacer algo.

Barcelona no se rinde…

Tratándose de Barcelona no podría ser de otra manera: la opción de llorar y lamentarse no existe, simplemente. Y todo el ecosistema reaccionó como se reacciona aquí ante situaciones límite: autoorganizándose. Así hemos visto como esta semana de forma natural, orgánica y ágil, una serie de personas y entidades tomaban el toro por los cuernos y no se resignaban. La propuesta ha consistido en crear multitud de eventos para startups, el Barcelona Tech Spirit.

El sistema startup, muy floreciente en la ciudad y que se alimentaba de una forma importante del MWC ha decidido luchar y no darse por vencido y se ha puesto a trabajar. El resultado es la aparición de multitud de iniciativas alentadas por empresas, startups, asociaciones, emprendedores con vocación de iniciar proyectos… en definitiva todo el ecosistema que se levanta y se autoorganiza para en apenas una semana presentar una alternativa consistente a las actividades suspendidas por el efecto de cancelación del MWC.

Todos aportamos nuestro grano de arena y es un auténtico placer colaborar en algo así. Hay muchas ideas y ganas. Algunas cristalizarán y otras no, pero indudablemente ya hay un tema en el cual se ha conseguido una victoria rotunda: la imagen y el prestigio de Barcelona como ciudad emprendedora ha salido fortalecida mostrando que la decisión de establecerse en Barcelona por parte del MWC estaba perfectamente fundamentada. Y es que la Feria clava sus raíces en un substrato con un completo sistema de startups que aportan y se benefician del evento en una interesante dinámica de retroalimentación que persiste.

Creo que es algo de lo que todos los componentes de este sistema, entre los que yo me considero, deberíamos tener muy en cuenta y apreciar en su justa medida.

SI, es cierto: éste año no habrá MWC,ni 4YFN, pero habrá otras actividades por que el sistema, la economía, las startups no se detienen. Y… quién sabe? Igual esto es solo el principio de algo importante. De otra historia de éxito vinculada a este sistema emprendedor

Sólo el tiempo lo dirá. Aunque tratándose de Barcelona... TODO ES POSIBLE 

Albert Salvany